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Referencia PER 004 / AP

Mayor Lauderer, 1837

Una parte de las tropas extranjeras contratadas por los adversarios de Miguel de Portugal, reclutadas en los países europeos que habían defendido con más intensidad la causa del liberalismo, combatieron también en España en el bando cristino con diversa suerte, incorporados en unidades claramente mercenarias, en las que el coronel al mando, firmaba un contrato con el gobierno español poniendo su unidad al servicio del gobierno y recibiendo grados y paga del estado español, comprometiéndose a cumplir las ordenanzas y normas españolas.


Fue el propio Mendizábal el responsable de su contratación, pues en septiembre de 1835 contactó personalmente en Portugal con los restos de las tropas extranjeras que habían combatido contra los miguelistas en el país vecino y que, desamparadas, sin recursos y sin recibir paga, estaban dispuestas a combatir en apoyo de la causa liberal en cualquier otro lugar.


Estas tropas eran de calidad diversa, formadas por gentes de la peor calaña y muy desmotivadas; pero entre estos hombres había dos unidades mejores: los Granaderos de Oporto, al mando del brigadier Dodgin, formados por portugueses e ingleses, muchos veteranos del ejército de Wellington y la Legión Belga del coronel Borso di Carminati, en la que también había portugueses y alemanes. Además había decenas de voluntarios italianos, alemanes, polacos, irlandeses, franceses y escoceses, agrupados por compañías y batallones según su nacionalidad.


Sólo eran 400 hombres, que disponían de un formidable arsenal de 3.000 fusiles. Finalmente llegaron a alcanzar la cifra de 2.400, agrupados en la Brigada Auxiliar Portuguesa, que combatió en las montañas de Cataluña hasta 1838.


En marzo de 1836, los Cazadores de Oporto, 52 hombres; los restos de la Legión Belga, 373 hombres y el Regimiento de Granaderos de Oporto, 1.200 hombres, llegaron a Cataluña, y en julio de 1837 fueron enviados a luchar al Maestrazgo incorporados a las tropas del general Oraa.


Combatieron toda la guerra y al término de la misma, el mayor Lauderer fue encargado de cobrar los atrasos para los soldados que fueron licenciados, si bien muchos de ellos se quedaron en España, destacando el general Borso di Carminati, que se incorporó activamente a la vida política española. Las tropas mercenarias del ejército liberal tuvieron siempre armamento de origen inglés y nunca contaron con fuerzas montadas.

Las tropas de la Legión Belga empleaban uniformes de infantería ligera portuguesa, en su versión de campaña. Estos uniformes estaban a su vez muy influenciados por los empleados en la revuelta belga de 1830.

Los uniformes de las tropas ligeras que formaban la antigua Legión Belga eran muy prácticos y de una apariencia moderna, pero sobre todo mucho más adecuados para el tipo de guerra a la que se enfrentaban que el de las tropas del Ejército Liberal español.