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Referencia LIB 004 / AP

Granadero de la Guardia, 1839

Los granaderos de Infantería de la Guardia Real intervinieron en la guerra desde su comienzo y bien pronto comprobaron que el uniforme que utilizaban era poco adecuado para la dura vida de campaña, recibiendo uno más adecuado  en 1834. Destacaba la supresión de sus típicos morriones de pelo, conservados, sin embargo, por la Guardia Real Provincial. En campaña, el chaco se llevaba cubierto por una funda negra, como era usual en el resto del ejército y se suprimía el plumero blanco. Este uniforme, como la mayor parte de los que utilizaba la Guardia Real, era de marcada influencia francesa, principalmente por los pantalones rojos, prácticamente iguales a los del ejército del país vecino.


El Estado Militar de 1834 describía el uniforme de los granaderos de infantería de la Guardia como:


«Casaca, cuello y vuelta azul turquí; portezuela de la vuelta, barras y vivos encarnados; con alamares en el pecho, vueltas, cuello y carteras; botón blanco; pantalón rojo grancé y también gris celeste, igual al capote, y de lienzo en verano; morrión con escudo de armas reales, chapa y carrilleras de metal y plumero blanco».


Destaca la mención a los alamares, que no aparecen en el Estado militar de 1840, lo que hace pensar al uniformólogo José María Bueno que se eliminaron después de 1833, algo en lo que estamos de acuerdo, si bien con la observación realizada acerca de un cuadro de José María Barrial, que, como otros de la época, parecen poner en cuestión algunas de estas apreciaciones, al menos cuando no se estaba en campaña.


Perfectamente uniformados, como para pasar revista, el 1º y 4º de granaderos de la Guardia, asaltaron a la bayoneta las líneas carlistas en Mendigorría, en la que iba a ser la mayor batalla librada hasta el momento en la guerra. El ataque fue llevado a cabo con un empuje que maravilló a quienes allí se encontraban. Acciones como la citada convirtieron a los guardias reales en los combatientes más fiables y eficaces de la causa liberal.


A pesar de ser una tropa de elite, también empleaban alpargatas en verano o si no había otro calzado que ponerse.

Infantería de la Guardia a comienzos de la década de los 30. El uniforme tuvo que ser adaptado a las necesidades de campaña al poco tiempo de comenzar la guerra.