Referencia LIB 003 / AP
Oficial de Granaderos, 1838
El uniforme de la infantería era muy poco práctico, pues en su diseño de finales de los años veinte, aparte de algunas de algunas modificaciones propias de la moda, no se habían realizado cambios de importancia desde el final de las Guerras Napoleónicas. A pesar de una cierta resistencia inicial, para los mandos del Ejército Liberal, era evidente que se hacía preciso considerar una serie de modificaciones importantes si se deseaba poder enfrentarse a los carlistas —totalmente equipados como tropas ligeras— y vencerles en un tipo de guerra que exigía movimiento, agilidad y velocidad.
Desde casi el comienzo de la guerra se comprobó que el uniforme de infantería de los años treinta del siglo pasado, no era en absoluto adecuado a las duras condiciones de la guerra de montaña que se desarrollaba en el País Vasco, Navarra, Levante y Cataluña, por lo que se idearon soluciones improvisadas y no muy costosas que aumentasen la movilidad y la eficacia de los regimientos gubernamentales.
Entre estas medidas estuvo la adopción de unas levitas de paño azul tanto para tropa como para oficiales y suboficiales. Esta levita de doble hilera de botones se llevaba en combate de forma habitual recogida, de la misma forma que se hacía en invierno con los capotes grises y constituía en la práctica un uniforme de campaña.
Los oficiales eliminaron todo adorno superfluo, quedando sólo como indicación del grado las charreteras y la gola, último residuo que quedó en Europa de las armaduras medievales. El chaco se usaba cubierto por una funda, normalmente negra, en tanto que la granada que había en el frontal indicaba que se trataba de un granadero.
En nuestra figura hemos querido representar a un oficial del Regimiento de Córdoba de Infantería de Línea, que junto al de África, fue aniquilado en la batalla de Maella, donde cayó su jefe, el general Pardiñas, desastre que supuso su disolución, no pudiendo reorganizarse hasta enero de 1839 en Aragón y Valencia, con quintos procedentes de dichos distritos.
«La batalla de Arlabán», obra de Cussachs en la que se aprecian las levitas de campaña usadas por la infantería liberal a partir de 1835.