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Referencia CAR 008 / AP

Artillero carlista, 1837

Los partidarios de don Carlos apenas pudieron formar una fuerza artillera seria, baste como ejemplo que hasta 1836  el Ejército del Norte sólo pudo contar con una compañía. Ese año se formó un Batallón de seis compañías, dos fijas, en Navarra y Guipúzcoa, dos de Tren, una de Maestranza y en Oñate una de Caballeros Cadetes, con la que se esperaba ir generando una oficialidad de calidad. Un año más tarde se crearon otras dos Compañías de Artillería y dos Secciones de Tren, una a lomo de mulas y otra de sitio.


Según el Álbum de las Tropas Carlistas del Norte, la primera Compañía de Artillería del ejército del Norte utilizaba una larga casaca azul con cuello también azul y vivos y carteras de las mangas rojos, botones como los de la Artillería gubernamental —de «Artillería Española», dice el Álbum—, si bien según el príncipe Von Lichnowsky, los botones dorados tenían una flor de lis y la leyenda «Carlos V» debajo. La boina era roja con borla negra y una chapa negra con la cifra «CV» y una corona. El batallón que se formó más tarde, sirvió como una especie de academia de formación de la que salían, adecuadamente preparados, los artilleros de las compañías de campaña y de batir, siendo uniformados con un capote gris con cuello negro con bombas de latón. Es destacable que en la artillería del Ejército del Norte los oficiales y la tropa llevaban charreteras, algo bastante inusual entre las tropas carlistas.


El uniforme que describe el Álbum de las Tropas Carlistas del Norte es poco corriente por varias razones, siendo la primera de ellas su aspecto claramente anticuado, que recordaba más a los uniformes de principios del siglo que a los de los años treinta y la segunda, su apariencia sofisticada e incluso incómoda en un ejército que había convertido la ligereza y el sentido práctico en uno de sus elementos distintivos. Tal vez, el extraño diseño del uniforme de los artilleros obedeciese a la existencia de antiguos restos almacenados de uniformes de las guerras napoleónicas o, más probablemente, de los conflictos civiles entre liberales y realistas durante la década anterior, tal y como ocurrió en más ocasiones, por ejemplo el Batallón de Osma que representa Bueno en su obra y que tiene toda la apariencia de un soldado napoleónico con boina roja.

Artillería carlista representada en el Álbum de las Tropas Carlistas del Norte (TCN), la principal y más conocida representación gráfica de artilleros legitimistas durante el conflicto. Aunque es de 1842, se trata de una imagen muy fiable.