Referencia CAR 003 / AP
Voluntario portugués, 1837
La División Auxiliar Portuguesa sirvió en España, de acuerdo con los pactos establecidos en el seno de la Cuádruple Alianza. El 10 de febrero de 1837 se dictó en Andoain un decreto mediante el que se concedía de forma automática un ascenso a los jefes, oficiales, sargentos y soldados que pasaran a los carlistas con alguna fuerza, manteniendo sus grados si lo hacían solos.
Esta instrucción fue pronto conocida en el bando liberal y se tomaron algunas medidas encaminadas a evitar la creciente deserción entre las fuerzas gubernamentales, que no sólo afectaba a las tropas portuguesas que combatían en España sino también a los franceses y los británicos. Estas medidas no evitaron que algunos grupos se uniesen a los carlistas, que formaron con ellos un batallón.
En sus uniformes, en principio y por razones prácticas, se decidió que usaran los portugueses, que eran muy similares a los de la infantería española liberal, si bien les cambiaron los chacos por boinas de color verde con el objetivo de evitar que fuesen confundidos con las tropas enemigas. Lo más llamativo de este pequeño cambio es que mantuvieron un tiempo las mochilas tradicionales de la infantería de línea, algo que contrastaba vivamente con el aspecto que presentaban sus nuevos compañeros de armas.
Posteriormente las tropas portuguesas se reequiparon, al igual que las francesas desertoras de la Legión Francesa, de la misma forma que los batallones castellanos, con capotes grises y pantalones rojos. Los voluntarios portugueses conservaron sus boinas verdes y a los franceses pasaron a tenerlas rojas, recibiendo las cananas ventrales y los morrales típicos de las tropas carlistas.
Una vista de Portugal en los años 30 del siglo XIX. Las tropas portuguesas estaban formadas en parte por hombres muy fogueados que habían combatido en su país en un enfrentamiento similar al español entre legitimistas y liberales.